lunes, 9 de febrero de 2015

Versión personalizada de un patrón clásico

Páramo "Chimango". Inspirado en los cuchillos de combate americanos de la WWII  (Ka-bar, Ontario, Camillus o Cattaraugus), pero con empuñadura recta y las clásicas arandelas de cuero.




lunes, 2 de febrero de 2015

Service a mi Hyundai stratocaster: PINTADO Y LAQUEADO

Una vez superados los obstáculos de las etapas previas, he llegado por fin al nivel 3: Pintado y laqueado. Pero para esta ocasión, me decanté por la opción de los aerosoles en lugar de la brocha, a la que le había tomado bastante desconfianza (de mí, mejor ni hablar). Obviamente que, para quien no está entrenado en el manejo de esta técnica. la consecuencia podía ser desastrosa, razón por la cual debí asesorarme nuevamente en Tutubo. Allí encontré un tutorial con tips muy interesantes a cargo del artesano Will Kelly (no sean vagos y busquen su canal), donde nos da indicaciones precisas para no muramos en el intento de pintar nuestras guitarras con aerosoles.

Se me ha hecho difícil conseguir spray de pintura y laca de poliuretano o nitrocelulosa que son las más utilizadas y recomendadas para esta tarea. Habiendo recorrido casi todas las grandes pinturerías de la zona sólo pude conseguir laca acrílica negra y transparente brillante, de la marca americana "Lacquer" de "Rust-Oleum". Las mismas son recomendadas para metales y maderas, aunque al decir de algunos, más frágiles y menos resistentes al paso del tiempo que las otras. Sin embargo, recordé que muchos las emplean para personalizar sus guitarras con diseños aerografiados. Además, no olvidaba que se trataba de una Hyundai. Si todo salía bien, la inversión -pues es lo más caro del service: AR$ 124 cada aerosol- sería más que justificable.   

Siguiendo los pasos sugeridos por Mr. Kelly, apliqué casi la totalidad de un envase de laca negra con disparos a 45° a una distancia aproximada de 25 cm., dando manos rectas cruzadas y en diagonal, y siempre iniciando el disparo fuera del cuerpo. El acabado inmediato me animó lo suficiente como para proseguir con la transparente, aunque debía esperar a que estas primeras manos secaran durante un par de días al resguardo del polvo del exterior.
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Luego de 48 hs le realicé un prepulido con lija al agua de grado 1200. Para ello utilicé un taco de goma (una esponja lavavajillas y un rodillo para el canto y las curvas), a fin de evitar empastes, humedeciendo la lija con un pulverizador con agua y una gota de detergente neutro para contribuir a la lubricación.  

Una vez que noté la superficie homogénea, extremadamente lisa y pareja en cuanto al color, procedí a limpiarla y a aplicarle otros dos envases de laca transparente. El resultado fue una interesante capa de laca pero muy porosa, debido a la distancia de los disparos, la fluidez de la laca (por la proporción de solvente que traen) y las elevadas temperaturas.

Luego de unas 72 horas, pasé nuevamente al papel lija. La porosidad de la superficie demandó trabajar con grano 600, no obstante, le imprimí dos manos finales a una distancia no mayor de 10 cm.
Así obtuve el resultado esperado, pero había que armarse paciencia una vez más, para un último secado.

Al cabo de dos semanas, el trabajo era más que aceptable. La sometí a un último pulido con granos muy finos para que la distribución del color y el brillo fuese lo más homogénea posible. El cuerpo tomó entonces un acabado satinado, luego de lo cual ultimé el proceso con un pulido manual con pasta de pulir Autopolish, la misma que solemos utilizar para lustrar autos, motos, etc.


Y luego del arduo trabajo descrito, volví a montar toda la circuitería además de esa pastilla del mastil que desentona por demás, y demás accesorios, no sin antes apantallar las cavidades con papel de aluminio.