miércoles, 31 de diciembre de 2014

Service a mi Hyundai stratocaster: IMPRIMACIÓN

Continuando con el service de mi guitarra, corresponde ahora la preparación de la superficie a pintar, consistente en aplicar un par de manos de primer. Con este proceso sellamos los poros y cubrimos los rayones rebeldes buscando, a su vez, una óptima adherencia de la pintura y la laca que se utilizarán después.  

Para los que están pensando encarar dicho proceso tienen que tener en cuenta la limpieza de todo resto de polvo que haya quedado de la etapa previa. Hay que sopletear / aspirar y/o trapear. Yo la limpié con un trapo con disolvente para barrer los restos de suciedad que seguramente mis manos le transfirieron considerando los 34° C de calor de ese día. 

Acto seguido, le atornillé un falso mástil para poder manipularla, sujetarla a la morsa de banco, colgarla y para que también me sirva de testigo a la hora de verificar los secados de las pinturas. 


A partir de aquí se me presentaron varios dilemas, entre ellos, el temor de abordar el proceso con pincel, técnica no recomendada por los que ya llevan algo de experiencia en el asunto. La terminación, dicen, no suele resultar muy prolija. Pero duro como gallo al horno, me empeciné en seguir los pasos del benemérito luthier autodidacta español Frasco, ¡¡qué joer!!, quien, en un foro de violeros ibéricos nos advierte sobre los detalles a tener en cuenta y nos demuestra su gran habilidad empleando este método tradicional. Envalentonado, me lancé a la tarea de probar y salir victorioso o, caso contrario, aprender del error y tratar de enmendarlo.

En la imagen previa se observa sobre la morsa, una lata de 500 cm3 de primer universal para carrocerías color blanco. Se pueden conseguir otros colores como gris o negro; yo elegí el blanco porque me place. Lo diluí con 30% de thinner de primera marca (también leí por ahí que era mejor el aguarrás puro, pero como tenía thinner, fue thinner), y le apliqué la primera mano con brocha nomás, siguiendo las indicaciones del gaita Frasco. Si bien no resultó un rotundo fracaso, me he dado cuenta que estoy más para emular a Jackson Pollock que a Velázquez. La impericia con el manejo de los trazos, los tiempos de secado y la brocha de morondanga que tenía a mano, no me dejaron a priori del todo satisfecho. Lo bueno del caso es que no hay nada que un lijado corrector no pueda salvar; emparejé con grano 280 y luego 400 para lograr una superficie que al tacto quedase, como dicen en la península, como el culote de un bebé. 

Luego del primer lijado y limpieza de esa casi perdida mano de imprimación, afloró de los cajones un rodillito. ¡¡¡¡Corteeeee!!!!! ¡¡¡Toma 2!!! 

Cargué el rodillo y, en el afán de ser lo más prolijo posible, le imprimí una segunda mano que más que segunda resultó un manotazo. Craso error!! Habrá que lijar, me dije, pues ya era imposible seguir metiendo rodillazos, pero debía dejar secar, como mínimo, dos horas, de acuerdo a lo indicado por el fabricante.  La temperatura ambiente ayudó al secado pero atiné en esperar no 2 hs. sino 48, para que la lija trabajase a la perfección, sin empastar.  

Muy lejos del culote de un bebé, la textura lograda era similar al de una naranja, o mejor dicho, de una bergamota!!! Entre blasfemias, por esas horas andaba pensando en mandarla a plotear, pero eso sería bajar los brazos, y brazos eran los que precisamente no me podían faltar para lijar como un condenado a fin de alisar la superficie en cuestión. 


   Y lijé con paciencia bajando hasta el grano 150 culminando con grado 400, logrando una superficie bastante aceptable como para imprimirle otra mano salvadora, en este caso, recurriendo nuevamente a la brocha. Un nuevo repaso con lija al agua 220, 400 y 600 y la cosa tomó mejor color, pero ya me había entrado la duda de los problemas que, de seguir con el pincel, surgirían en las etapas posteriores.



El canto de Piantadino marcó el fin de la segunda fase.

CONTINUARÁ...

sábado, 27 de diciembre de 2014

Service a mi Hyundai stratocaster: LIJADO

Luego de varios meses de inactividad artesanal, producto de los cambios que mencioné en el apartado anterior, he vuelto para compartir lo que estas manos inquietas eligieron encarar desde las vísperas del descanso estival. 

Ansioso por desenpolvar las herramientas, se me ocurrió sacrificar mi modesta guitarra eléctrica para un hereje ensayo de luthería, o mejor dicho, de lutherapia, como dicen los Les Luthiers.

Claro está que no iba a arriesgarme a meterme en camisa de once varas con una viola de primera línea!!! Mi humilde guitarra es una Hyundai stratocaster del primer lustro de los 90's,, probablemente coreana o una de las chinas primigenias. La obtuve simplemente para componer (de hecho hoy cumple la misma función), dado que mi posición en la banda es al fondo detrás de los platillos. Por entonces andaba transitando por los senderos del post punk y el hardcore, y su sonido me satisfizo ya que, a pesar de la limitada calidad de sus pastillas, encuadraba perfectamente con el sonido Washington al estilo Fugazi que buscaba (a pesar de que Piccioto portaba una Rickenbaker y MacKaye, una SG).

También prestó servicios como guitarra de ensayo y de recambio en Neurosis hasta el 2000, pasando luego a las manos del guitarrista de Polimorphos, quien la punteó hasta mediados de la pasada década. Es comprensible entonces que la pobre anduviese pidiendo una sesión restauradora ya que su trasteo en algunos puntos del diapasón era muy notorio en tanto que su estética se había venido a menos: había sufrido un voráz amarillentamiento de la laca (denotando su esencia oriental) y algunos pequeños desprendimientos de su pintura.

Existen numerosos tutoriales en webolandia donde los expertos nos desasnan en cuanto a cómo nivelar los trastes correctamente. En un primer momento pensé en cambiar el mástil completo, pero luego de observar el tiempo que me llevaría dedicarme sólo a esa pieza y que no ameritaba aún un descarte completo, opté por encarar la nivelación con limas de matricería y lijas finas para metal, lamentablemente, sin dejar registro del paso a paso.

Así que lo que se comenta a partir de aquí, son las peripecias con las que un neófito como yo debió sortear para decapar y repintar el cuerpo de una guitarra de madera laminada, característica de las de 2da y 3ra línea, de la manera más artesanal posible, es decir, sin la utilización de máquina alguna.   
   
¿No les basta con los astilleros y la industria automotriz?
La susodicha había venido con una estética bastante llamativa. Originalmente era gris con un efecto marmolado pero, como se aprecia en la imagen, la calidad de su barniz mostró la hilacha con los años, adoptando esa tonalidad amarillenta muy desagradable para mi gusto. 


Pues se han de imaginar que el proceso no podía empezarse con toda la circuitería. No resulta necesario graficar cómo retirar las piezas pues, no se necesita demasiada destreza para usar un destornillador y desoldar el jack y la masa. Es conveniente armar un croquis de las conexiones para no tener luego que andar renegando en caso de algún recambio de micrófonos, potenciómetros o selectora.

Desprovista ya de la circuitería  y a falta de luthieres amigos, recurrí a los tutoriales de la web, en donde hallé debates interminables en torno de pinturas y métodos a emplear. De todos modos, el primer paso del que nadie escapa es del decapado y preparación de la superficie. Para ello tenía tres opciones: uso de abrasivos (lijas), decapado térmico con pistola de calor o decapado químico con removedor de esmaltes.

El tercer método me pareció el más práctico, así que fui corriendo a la ferretería a buscar un decapante en gel. ¿Qué fue lo que ocurrió? Mala elección de los químicos o mala calidad de los mismos. Los dos removedores que utilicé no le hicieron ni cosquillas a pesar de embadurnarla de manera abundante y pareja y de respetar los tiempos indicados por los fabricantes. Mientras me lamentaba por la plata tirada a la basura, constaté un gran número de lijas que yacían en el galpón. Pasé entonces a la opción del tedioso y arduo trabajo del lijado a mano.

Provisto de tacos (de madera para las partes planas y de goma para las curvas), y de lijas de distintos granos (del 60 al 400), ejercité los brazos por tres días. hasta lograr un acabado óptimo como para dar la primera mano de imprimación. Ojo con el grano grueso!!! A no fanatizarse ya que podemos rayar de más la madera ante lo cual nos veremos obligados a tener que abusar del enmasillado salvador. Como los detalles en el cuerpo eran menores y al constatar que debajo de la pintura no había demasiado trabajo de recauchutaje de fábrica, la intención fue eludir la aplicación de masilla. Por ello realicé un lijado paciente y parejo, retirando el polvillo con frecuencia y necesariamente con cada cambio de grano. No está demás aclarar, ya que he visto a algunos van en contra de la corriente, que el lijado debe realizarse siguiendo la veta de la madera; eso me lo han dicho los que saben, que lo aprendieron de Gepetto, que lo aprendió de San José.      

Llegando a la madera del frente

Fin de la primera fase. Sin detalles notorios que requieran masilla.


CONTINUARÁ...



miércoles, 24 de diciembre de 2014

Desterrado por la desidia

Por esas cosas de la vida argenta, lamentablemente, mi contexto ha cambiado sustancialmente de un día para el otro. A lo largo de un año, El Páramo fue víctima de dos inundaciones y cuatro violaciones a la propiedad. Las pérdidas materiales y anímicas son indescrpitibles mientras las probabilidades de que esta realidad cambie para bien son, por el momento, casi nulas. Un municipio que aduce no tener presupuesto para resolver la cuestión hídrica y una fuerza de seguridad ineficiente e insuficiente a la hora de garantizar la tranquilidad de los ciudadanos.

Víctima de la desidia total, me he tenido que autoexiliar y abandonar un proyecto de vida que se me vino al suelo. Las vivencias de la vida en El Páramo serán desde hoy un recuerdo, lo cual no cercenará la posibilidad de hallar oportunidades, auque sean circunstanciales, de experimentar el placer de codearse con la madre naturaleza.

Así que, debiendo volver al paisaje de los suburbios hiperpoblados, notarán en lo sucesivo muchos cambios en torno a las rutinas de mi tiempo libre. Como muchos de ustedes, mentes autodidactas de los suburbios, ahora no tengo otra opción que encerrarme en mi galponcito/taller para hacer un poco de autoterapia creativa y en el mejor de los casos, superar mis expectativas a la hora de encarar tareas que están fuera del alcance de mis famélicos (cuando no, cocodrilescos) bolsillos.

Esa siempre fue la meta, indistintamente del lugar donde la suerte y la realidad nos lleve.

Saludos y muchas felicidades para tod@s!!!!


Flora XXIX: Epiphyllum oxypetalum



domingo, 27 de abril de 2014

Paleando en el lago San Francisco

Nuestro nuevo compañero vino a cumplir el anhelo de poder tantear las aguas de nuestro lago vecino. De más está intentar explicar la sensación de paz que se consigue al alejarse unos cuántos metros de los humanoides contaminantes que arriban al embalse Roggero a dejarnos sus desperdicios. 







ACTUALIZACIÓN: EL KAYAK DE LAS IMÁGENES (KAYAXION - TRIDENTE) FUE ROBADO DE EL PÁRAMO EL DÍA 22 DE DICIEMBRE DE 2014.



Vientos de otoño

domingo, 23 de febrero de 2014

Tambucho con bidón de 50 lts.

   Como era de esperar, lo que menos iba a hacer era mirar cuánto salía un tambucho de fábrica para el Tridente para luego salir corriendo a comprarlo. Si bien la idea no es original, pues puede encontrarse en foros y blogs, puse manos a la obra y me fabriqué el mío.


   Utilizamos este bidón de 50 litros con tapa estanca al que se le hizo un agujero para colocarle una tapa estanca fijada con tornillos con tuerca y sellador siliconado. 


   Al presentarlo se observa cómo encaja en el espacio de popa a la perfección, sirviendo la tapa frontal de respaldo para el asiento. 


   Sólo me resta buscar los zunchos adecuados y algún dispositivo anexo que mostraré en lo sucesivo. 





jueves, 13 de febrero de 2014

Cantimplora US WWII

   Una compañera de trabajo me anticipó allá por diciembre del año pasado sobre un regalo que seguro me gustaría. Se trataba de una antigua cantimplora que había rescatado de los cachivaches de su padre. Transcurridos dos meses desde aquel adelanto, recordatorios mediante, esta semana llegó a mis manos. Quedé asombrado al constatar que el presente era un polvoriento conjunto de botella y jarro americanos del período de la 2ª Guerra Mundial.


   Como se puede apreciar, consta de la tradicional botella de aluminio, modelo nacido hacia la primera década del siglo pasado. La de este conjunto, según reza en el cuño, es la fabricada por American Gaz Machine Co. (AGM Co.) en 1945, con tapón de baquelita y cadena muy bien conservados.   



   El jarro, en este caso de aluminio, también corresponde al modelo surgido en 1910 pero fabricado por K. M. Co. en 1944.


   Todavía ando como perro con dos colas y ya se verá si en algún momento pueda completar el juego con alguna funda original. 

  Muchas gracias K.A.Z. por tu desinteresado gesto. Sé lo que cuesta desprenderse de los objetos que tanto valoraron nuestros progenitores. Saludos. 

   

miércoles, 5 de febrero de 2014

Ancla lagunera para kayak

   Para comenzar con el armado de un equipo de fondeo y aprovechando rezagos ferrosos encontrados o acopiados adrede, encaré un proyecto de ancla para lagunas y arroyos. 

   Los materiales y herramientas empleados fueron:

1 maza de rueda de auto
1 recorte de un brazo de dirección de auto 
1 recorte de vástago de válvula de auto
Soldadora 
Amoladora
Disco de corte y lija montada para metal


   Pueden verse en la imagen previa los recortes realizados en las puntas del brazo de dirección que hace de caña mientras que a la maza (de Fiat Spazio) no le toqué nada. Limpié, monté y soldé las partes como se muestra en la siguiente imagen. Para el ojo del arganeo, realicé dos agujeros en la horquilla superior para pasar el recorte de válvula soldando finalmente sus dos puntas. 



   Huelga acotar que en la escuela técnica no tuve la suerte de cursar el taller de soldadura; las imágenes son más que elocuentes. Aunque la pintura rellenó las imperfecciones sin necesidad de recurrir a la masilla epoxi salvadora. 

   El ancla terminó acusando 1,800 kg. aproximadamente pero si se desea encarar el río o el mar el peso puede aumentarse adosando brazos curvos con puntas roscadas para aprovechar las cuatro roscas de la maza.



sábado, 1 de febrero de 2014

Lecciones batracias de camuflaje

   Este simpático sapito isleño encontró una trinchera al pie de un viejo sauce llorón. Allí se lo ve campaneando un cacho de sol crepuscular presto a salir para ganarse el bicho del día. Me agrada el contraste con el entorno que contribuye a su ocasional camuflaje. 


lunes, 20 de enero de 2014

Gitche Manitou: Tomahawk de una hachuela antigua

   Aquí va un muestreo del proceso de transformación de una antigua hachuela o piqueta de albañil "Alcaucil" en un tomahawk con pica y cabo de nogal al que bauticé Gitche Manitou.

La vieja piqueta a la que se le retocó el diseño

Materia prima para el cabo: nogal

Rebaje inclinado a cepillo

Encabado

Lijado final

Barnizado

Comenzando a vestirlo

Vestimenta terminada

Gitche Manitou

martes, 14 de enero de 2014

Reciclando una antigua cuchilla El Guapo

   Como miembro del Grupo de Rescate de Cuchillos de Maceta, nunca dejo de relojear los canteros de las personas que visito.  Así fue que en una escapada invernal al Lanús de mi abuela, hallé al pie de una enredadera una cuchilla en estado calamitoso pero que posiblemente, anhelaba, podía pertenecer a algún miembro de mi ya desaparecida prosapia. Efectivamente, mi abuela me confirmó que la cuchilla había pertenecido a mi bisabuela paterna, por lo que la requerí amablemente en carácter de legado familiar. 

   Una vez en El Páramo me empeciné en revelar el texto del oculto sello que yacía debajo de la herrumbre, labor infructuosa por cierto en los primeros intentos. Ya en vacaciones, me decidí por fin a reciclarla. Desterré los restos de las carcomidas cachas, modifiqué el diseño de lo que quedaba de hoja y descubrí finalmente que se trataba de una hoja El Guapo, lo que sumado al valor sentimental, justificaba aún más el intento de reanimación.

Rediseño de la hoja y empuñadura
   Luego del rediseño atacamos con el pulido y el encachado con un recorte claro de lapacho, y tres nuevos remaches de bronce de 2,5 mm.




Los machetes de El Páramo

   Los servicios macheteriles en El Páramo son llevados a cabo por un Collins & Co., un clásico con historia aunque en su versión colombiana. Por su medida, peso y contundencia, es mi amigo inseparable a la hora de encarar las acacias atestadas de espinas y el cañaveral (atacado desde afuera), pero su manejo se complica cuando el espacio entre ramadas muy tupidas es reducido. Ni hablar de portarlo!!!



   Para salvar al Collins de una amputación criminal, pensé en conseguir algo más corto para portar en la mochila, pero en una incursión a la ferretería me topé con un Corneta (C. Weyersberg) colombo-germano de 20", apenas 2" más chico que el Collins, que ahora hace el trabajo standard en casa pues es más liviano que el Collins, no sólo por ser más corto sino por el estrechamiento del espesor hacia la punta.



   En la línea de los cortos terminé pariendo a Machoto, machete-choto corto casero de 14" nacido de una planchuela acerada de 3 mm de espesor encontrada a un margen de la autopista. Corta y hacha de lo lindo aunque requiere más mantenimiento que los de chapa y su peso es de considerar para sumarlo al equipo. Es más bien un engendro destinado a un film postapocalíptico.


   El último en llegar fue un Imacasa salvadoreño de 16" que se encariñó con la mochila de campaña.





ALGUNAS CONSIDERACIONES

   Los machetes sirven para abrirnos camino en la maleza, cortar ramas, trepadoras y rastreras, y aunque he hachado algún árbol con ellos, no es su función principal. 
   Siempre debe estar afilado. Lograr su primer asentado suele ser costoso (muchos vienen preafilados en la zona de corte principal) y dependerá de la calidad de nuestro machete el tener que andar con la piedra encima. La versiones más conocidas en nuestra América latina son de chapa de acero templado y revenido, flexibles pero no inmortales. No deben afilarse con herramientas eléctricas a fin de preservar el templado de su filo. En el mercado se consiguen limas planas o triangulares y piedras para tal fin (yo prefiero de estas últimas las ovaladas que se utilizan para afilar guadañas). 



   En cuanto a sus valores, no se dejen llevar por lo que piden en las tiendas de internet. Allí, algunos inescrupulosos ofrecen machetes Corneta colombianos desde $ 300 cuando en cualquier ferretería de barrio se consiguen en torno a los $ 100. Estos son los promedios obtenidos en un relevamiento de las principales marcas de 20" que hallé por mi zona en la fecha de este post:

Cirirí (Incolma): $ 65
Bellota colombiano: $ 60 (120 en Easy!!!!)
Collins & Co. - Nicholson colombiano: $ 80
Imacasa salvadoreño: $ 80
Corneta (Incolma): $ 85
Gherardi (lo mejorcito de lo nacional): $ 80-90
Biassoni nacional: $ 80-85
Tramontina brasileño: $ 70-85
Versa (chinoargentino???): $ 50-60
Chayto nacional: $ 55-60

DESAFIO CORNETA

   Como a mi llegada a El Páramo, cuando una guadaña Tramontina y mi Collins me legaron decenas de ampollas, decidí testear el Corneta desmalezando al ras del suelo un matorral que hacía imposible el uso de mi pequeña motoguagaña. 


   El resultado es que logré un segado limpio y contundente y una retención del filo impresionante. Aún me resta un desmonte pero deberé esperar al invierno para esta obligación.  .