martes, 23 de octubre de 2012

El viejo scandi del abuelo.

   Atesorar, coleccionar, encanutar, guardar o como quieran llamarla es una cualidad que heredé de mi abuelo materno que por suerte aún cuenta con 88 abriles. Basta urgar cualquier recoveco de su rancho para hallar una caja de Pandora. Entre tantas reliquias le había echado el ojo a un cuchillo tipo scandi de lima con empuñadura de hueso que le pedí lo agregue a mi nombre en el testamento. Pero no hizo falta esperar tanto. Aprovechando una reunión familiar lo presionamos para que aflojara y me lo diera y, a regañadientes, así lo hizo.  
   El Cuchillo es un viejo scandi que con el tiempo ha quedado con la estampa de un fileteador con su funda tradicional. Ambas piezas estaban algo deterioradas con el correr del tiempo. Se lo había regalado un tío mío, que a su vez lo adquirió de un marinero californiano en el puerto de Buenos Aires hace aproximadamente 50 años. La más castigada era su vaina: restos de esmalte sintético, cuero reseco, costura deshecha, el detalle de piel destruido, etc. Tratando de salvar algo de la estética original, rehidraté el cuero, recosí y le agregué el pasador. Quedó un aspecto más o menos envejecido aunque todavía debe pasar por un proceso para tal fin. En cuanto al cuchillo, lo dejé tal cual, salvo el rehidratado de la arandela de cuero.

Vista del conjunto luego del primer proceso de restaurado.

Detalles del cabo.


   Lo pude testear y la verdad que corta como un Mora. Quien sabe quizás lo saque a pasear a pesar de estar ya retirado de sus faenas cotidianas . Me gusta mucho por su estilo y su capacidad de trabajo, últimamente me he hecho un apasionado por los nórdicos. Nunca olviden de preguntar si es que tienen la suerte: abuelo ¿qué hay en esos cajones? A lo mejor se ligan una linda sorpresa.

   Saludos.

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