domingo, 30 de septiembre de 2012

Third World grill

   En esta parte del mundo no es ninguna novedad ir a visitar a un paisano y encontrarse con una parrilla improvisada con desechos del mundo industrial. Tal es el caso de la parrilla que se monta a partir de un viejo tambor de lavarropas. El mismo tiene algún tipo de enlozado que la hace resistente a la corrosión y se le realiza un corte para poder maniobrar las brasas y mejorar la entrada de aire. Es típico verlos por las rutas donde los vendedores de tortillas y choripanes lo usan con frecuencia tanto a modo de parrilla como de brasero.

   Obviamente, la clave de un quincho de lujo se mide, entre otras cosas, por la calidad y dimensiones de la parrilla, pero la ventaja de la mía es que la puedo trasladar a donde se me dé la gana. Je je je.

Third World grill. La carne grita: Freedom!!!


2 comentarios:

  1. Son las mejores! Yo tengo una hecha con media bombona de butano y el asado sale para chuparse los dedos... bueno, no tan sabroso como el vuestro jajaja Un abrazo

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    1. Esa es otra de las clásicas!!! Lástima que la distancia no nos premite probar ambas carneadas.

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