domingo, 30 de septiembre de 2012

Entre teros y perdices mis pichichos son felices

   Limitado por el Parque Los Robles, el Camino de la Ribera y el Arroyo del Sauce, al sudoeste del El Páramo, hay un campo abierto que es el paraíso de mis perros. Allí los llevamos con mis chicos a pasear y hacer ejercicio, y se los vé agotar hasta la última dota de energía persiguiendo a teros, chimangos y perdices. Ruego todos los días para que ese campo no se urbanice.  
   Una cantimplora, repelente, y una vez atravesado el arroyo: la libertad.

Entrando en calor.

Mandioca.

Los teros contraatacan.

Purrete y Delfina en el primer pozo que hallaron.

Vuelta a casa.

2 comentarios:

  1. La verdad que te felicito Ekeko, yo no veo la hora de salir de la ciudad para instalarme en algún lugar mas abierto! ...pero con hijos tomar esa decisión no es tan fácil, por eso te felicito por haberla tomado, sin lugar a duda fue acertada!

    Saludos y gracias por compartir

    Daniel

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    1. Gracias Daniel. Se dio así después de tanto buscar y con un poco de suerte tal vez, pero no te arrepientas de tomar la decisión cuando creas que la oportunidad se presente.
      Yo estoy apenas en el "límite". No me libro de wachizombies y los males de la ciudad. Pero cada vez que miro por mi ventana y veo que estos espacios me siguen rodeando trato de disfrutar lo que a veces no sabemos valorar.

      Un abrazo.

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