domingo, 30 de septiembre de 2012

El sendero de los huesos

   Tengo un vecino amante de la contaminación que tira sus desperdicios en los fondos de su propiedad. Está bien, entendamos que por aquí no hay servicio de recolección de basura pero el área donde este humanoide tira sus desechos se ha transformado con el correr de los años en un minibasural a cielo abierto.

   Entre otras cosas, se pueden encontrar en él huesos vacunos que luego de haber pasado por las mandíbulas de los perros de mi vecino quedan yaciendo a la espera de su desintegración natural. Pero no. Todos los días advertía que mis canes bushcraftianos se entretenían con huesos ajenos y con el tiempo quise descubrir el lugar secreto de donde los obtenían. Así que, machete en mano, me dispuse a realizar mi primera expedición de reconocimiento en el flanco Este de El Páramo.

   Allí descansan los restos de una construcción de principios de los años 70 entre pajonales, arbustos trepadoras y algunas invasoras. Es simplemente una parcela cubierta de la vegetación del lugar, pero es mi lugar de encanto y bauticé el lugar como el Sendero de los Huesos adonde recurro cuando necesito alguno en especial para confeccionar el cabo de algún cuchillo u otras ocurrencias. Es a su vez lugar de descanso de palomas, lechuzas, bichofeos, ratonas y horneros y se hallan rastros de cuises, comadrejas y alguna que otra liebre que aún se atreve al avance de la frontera. Les dejo algunas imágenes.




  
   ¿Mutación? Es lo que creí cuando la ví ante lo cual cualquier botánico me hubiese decapitado. Resultó ser una flor de madreselva posada en un ligustro. Igualmente dejé registro de mi ingenuidad.





2 comentarios:

  1. ekeko es increible, el paramo, la familia, la tendencia bushcraft. y el micromundo que te rodea a vos y al paramo. groso, saludos.

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  2. Gracias BN. Tenemos que arreglar para compartir un asadito. Saludos.

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